Menú

Un proyecto condenado por un mal levantamiento y cambios de modelo tardíos

Empresa de servicios inició un proyecto digital sin definición clara de alcance ni modelo operativo. Cambios estratégicos a mitad de ejecución rompieron el diseño original, generando conflicto, reprocesos y pérdida de confianza entre las partes antes de llegar a un resultado estable.



Sobre el cliente

EmpresaB2B en proceso de transformación, con ambición de digitalizar su operación y escalar su modelo. La dirección impulsó el proyecto sin haber alineado previamente objetivos, procesos y expectativas internas sobre lo que realmente necesitaba el sistema.

Descripción

El proyecto arrancó con un levantamiento incompleto. No se definió con precisión si el sistema debía ser operativo, comercial o metodológico. Cada área asumió algo distinto y el diseño inicial se construyó sobre supuestos no validados.Durante las primeras fases, el sistema avanzó técnicamente, pero sin un ancla clara de negocio.

A mitad del camino, la dirección redefinió el modelo: lo que debía ser una herramienta interna pasó a concebirse como producto vendible. Ese cambio invalidó decisiones previas de arquitectura, flujos y datos. El equipo técnico intentó adaptar lo construido, acumulando parches y tensiones.

La intervención ya no fue de diseño, sino de contención. Se documentó el estado real, se explicitó qué partes servían y cuáles no, y se forzó una redefinición tardía de objetivos. Zendha Core se usó como referencia estructural para reordenar procesos, no para “salvar” el sistema. El proyecto no colapsó, pero quedó marcado por decisiones tomadas demasiado tarde.

Reto

El reto fue gestionar un cambio de modelo sin reiniciar el proyecto. Existía presión por “aprovechar lo ya invertido” y miedo a reconocer errores de levantamiento. Dirección y equipo operaban con expectativas distintas,generando fricción constante y desgaste progresivo.

Respuesta

La respuesta fue detener la ficción de continuidad. Se redefinió el objetivo real,se delimitó qué podía rescatarse y qué debía descartarse, y se ajustaron expectativas. No fue un giro elegante, sino una corrección necesaria para evitar un fracaso total y recuperar algo de valor operativo.